El concepto de cafés o restaurantes mágicos que aparecen a media noche solo para un grupo selecto de sujetos que viven en algún paraíso citadino cubierto por un cielo lleno de estrellas me lleva siempre a uno de mis animes favoritos: xxxHolic. Contrario a lo que podría pensarse por el título, esta serie muestra la vida de Watanuki, un muchacho torturado por la habilidad de ver espíritus (yokai) gracias a su gran poder espiritual y que en sus muchas aventuras, encuentra una noche un puesto de Udon (un plato típico de invierno en Japón que consiste en un cocido de vegetales en caldo de pescado o algas) administrado por un zorro (kitsune) y que solo pueden ver algunas criaturas del mundo espiritual Japonés que es tan rico y del cual no entendemos casi nada en occidente.
Al evocar este recuerdo, la idea del café administrado por gatos parlanchines y astrólogos me pareció simpática de entrada. Este libro parece pertenecer al movimiento de “cozy reading” japonés (o asiático, ¿quizás?) en el que sin muchas pretensiones nos muestran la vida diaria de personas con las que nos podemos identificar fácilmente y que de repente se encuentran en una situación que los lleva a reflexionar sobre cosas varias: sobre quiénes son, por qué actúan como lo hacen, qué les gusta realmente, qué los mueve y para dónde van. Los personajes de este libro convergen en ciertos puntos de sus historias de vida y el lector puede conocer brevemente diferentes puntos de vista sobre las mismas situaciones para luego ver con un poco más de contexto quiénes son estas personas y cuál es su visión del mundo.
El ingrediente que me pareció más curioso fue la inclusión de la astrología occidental siendo esta una autora japonesa: los gatos del café de la luna llena te muestran tu carta astral, te indican aspectos de tu personalidad y te dan la bebida justa que necesitas para este momento de tu vida. Quizás sobra decir que todos los personajes están en algún tipo de crisis, ese es justamente el punto central de sus historias. Luego de momentos complicados, se hallan siempre solos a la mitad de la noche deambulando por la ciudad antes de hallar gatos con características físicas llamativas que luego resultan ser los meseros de un café que aparece sin entenderse bien cómo ni por qué. Eventualmente todos terminan aceptando esta curiosa situación y hablando con los gatos sobre las dudas y conflictos que tienen, y cómo los planetas que tienen en cada casa de su carta astral explica las actitudes que toman frente a la vida. Confieso que con cada explicación de la carta astral para los personajes, las eras y las etapas de sus vidas, decidí revisar qué significa la mía. Es un ejercicio interesante porque ya sea realidad o una especie de placebo, hay rasgos de mi personalidad que parecen coincidir con lo que plantea la carta. La lectura me llevaba inequívocamente a preguntarme qué me dirán los astros a mí por el momento en que nací. Es verdad que le he dedicado prácticamente mi vida entera a la ciencia y es quizás por eso mismo que la curiosidad me gana.
No diré que este es un libro que me cambió la vida porque su profundidad no llega tanto, tampoco es su objetivo. Los protagonistas nos sumergen en su vida y sus recuerdos y podemos ver cómo los gatos sabe bien si estas personas sufren o no, si necesitan ayuda para encontrar el camino. Es una lectura ligera y agradable para momentos en la vida en que uno no puede más con tantos sucesos horribles y en especial, si tiene al menos una ligera curiosidad por la astrología.
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